Historias Exitosas
Manos que tejen y sueñan
Después de su desmovilización, César Florez regresó a Zaragoza, Antioquia, su ciudad natal, en compañía de su esposa Rosalía, también participante del proceso de reintegración. Lo primero que hizo César fue retomar sus estudios y empezar a validar el bachillerato. Posteriormente, gracias a la Alcaldía Municipal, hizo un curso de tejido en macramé de 740 horas.
Sus manos, que lo único que habían fabricado hasta ese momento eran nudos para enlazar a los animales de la finca, empezaron a hacer carteras, bolsos, porta materas y toca clase de artículos en esta técnica que es conocida como el arte de los nudos. A medida que iba adquiriendo habilidad fue creciendo su deseo de crear su propia empresa, siempre con el apoyo de su esposa, quien también domina la técnica del macramé.
Con el fin de buscar mejores oportunidades, César y su familia se trasladaron a Bogotá. Sin perder ni un minuto se matriculó en el SENA para hacer un curso de 400 horas de Administración y Mercadeo. Posteriormente ingresó al curso de Administración y Mercadeo que organiza Coca Cola FEMSA porque sabía que necesitaba reforzar ciertos conocimientos.
Y con la mentalidad de un empresario más que de un artesano fundó su empresa Tejidos manos de Paz y en poco tiempo ha logrado exhibir sus productos en importantes escenarios como la Feria de las Colonias, en Corferias. Hace unos días su sueño recibió un nuevo impulso gracias al apoyo de plan de negocio que brinda la ACR a los participantes, por medio del cual compró una nueva máquina y materia prima. Las manos de César y su esposa Rosalía no se quieren quedar quietas y aspiran a exportar algún día sus productos.