Historias Exitosas
Yoardy, el ingeniero de Corozal
Jamás mató a nadie, ni jamás empuñó un arma para protegerse, pues su mejor defensor –según él– siempre ha sido el Todopoderoso.
Su vida, sin embargo, ha estado en riesgo muchas veces, incluso antes de irse a al Bloque Minero de las Autodefensas Unidas de Colombia, pues una bala le rozó el cuello cuando trabajaba en un club de striptease.
En la clandestinidad, y debido a su perfil, tuvo que cuidar y hacer mantenimiento a una antena de comunicaciones de las AUC, también actualizaba las bases de datos de los impuestos que les cobraban a los habitantes y las del control de armamento y municiones, y durante largas temporadas estuvo junto al comandante del bloque en una finca en Gomez-Plata, Antioquia.
Hoy Yoardi Badel es uno de los 37.287 colombianos que está en proceso de reintegración, alternativa que le está permitiendo formarse como Ingeniero de Sistemas en la Universidad Nacional Abierta y a Distancia, Unad.
“Fue un placer volver a la vida civil. Estoy muy agradecido con el Estado, pues la oportunidad que nos están dando es muy buena. La guerra no es la mejor opción. Es hora de que demos el paso hacia la paz…”
Sabe que en la civilidad las cosas no son fáciles, se conquista el progreso con mucho esfuerzo. En su caso, para hacer su tesis de grado, una aplicación en robótica para detectar la duplicidad de los correos electrónicos, debe esperar varios días un turno en las aulas de informática de la universidad pues son tres mil los alumnos que necesitan trabajar en un PC y solo tienen cinco equipos en buen funcionamiento.
El dinero le escasea pues debe sostener cinco hijos, dos propios y tres de su actual esposa, y la venta de empanadas (pasteles de verdura y arroz), y el rebusque para hacer soporte técnico de PCs no le deja las suficientes ganancias para alquilar un equipo en un Café Internet y mucho menos para comprar un computador.
“El mío se me quemó hace poco”. Luego, con esa picardía con la que adosa su marcado acento costeño dice: “en pleno siglo XXI yo he tenido que estudiar con un aparato 286, de esos que prendían con un disquete de arranque. Ajá, pero sí que le sacaba el jugo”. Su promedio es 39.
El semestre pasado, no solo le dedicó tiempo a la Universidad.
Se lanzó al Concejo con el actual alcalde y aunque tuvo 270 votos no fue suficiente para quedar en la corporación.
Sin embargo, su espíritu solidario hoy lo tiene sumido en un proyecto para que el Sena capacite en Especies Menores a 23 campesinos de la vereda Las Brujas.
En el entretanto les da clases de matemáticas a sus dos hijos. “Yo me esmero para que su educación sea buena, para que tengan un mejor futuro”. Yoardi respira profundo y termina diciendo: “A veces me deprimo porque no tengo ‘chambita’ pero ahora estoy haciendo algo por Colombia… A la gente hay que darle oportunidades”. karengonzalez@presidencia.gov.co