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SALA DE PRENSA - ALTA CONSEJERÍA PARA LA REINTEGRACIÓN
CRÓNICAS DE LOS PARTICIPANTES


Historias Exitosas

Álvaro Pérez confecciona una nueva vida en la legalidad

Álvaro Pérez

“Yo aprendí solo, sin ayuda de nadie, el arte de las confecciones.


Por: Álvaro Pérez,
Desmovilizado de las FARC

Desde los 17 años de edad comencé en este oficio haciendo chaquetas en Bogotá, con un amigo que me prestó una máquina para que ensayara y aprendiera.

Recuerdo que el primer día me senté al lado de mi hermana, que ya cosía, entendí el funcionamiento de la máquina en 10 minutos. Me puse a hacer una chaqueta y la terminé ese mismo día. Al final, el jefe de mi hermana revisó mi primera prenda y dijo que estaba bien hecha.

De allí en adelante me dediqué a las confecciones. Fui empleado durante casi dos años y luego logré montar mi taller que fue creciendo hasta el punto que llegué a tener 14 empleados, pero por falta de una buena administración la empresa se vino abajo hasta que me tocó cerrar el negocio, y ante la necesidad del dinero tomé la decisión equivocada de entrar a la guerrilla.

Allá también trabajé como ‘sastre’ del movimiento, pero el trabajo era difícil porque era desde el monte. Cuando llegó el ejército, el grupo armado se replegó y la situación se puso más y más complicada, no podía ver a mi familia, muchas veces ni siquiera nos llegaba remesa, y no teníamos qué comer, vivíamos con miedo, hasta que tomé la decisión de desmovilizarme. Eso fue el 4 de octubre de 2006.

Confepaz crece con el Banco de Tiempo

Mi nueva vida comenzó en Bogotá, en uno de los albergues donde pude llevarme dos de mis maquinitas para seguir cosiendo. No quería perder el tiempo. Allí le enseñé a coser a otros compañeros y como gustó tanto la actividad me surgió la idea de formar una cooperativa para generar empleo, mínimo para nosotros mismos.

En ese momento logré, a través de un viejo cliente, conseguir un contrato para venderle uniformes de colegio y la idea fue tomando fuerza. Yo les enseñaba a los que realmente tuviera las ganas de aprender y así nos juntamos como y empezamos asacar ese negocio adelante. Nos demostramos a nosotros mismo que sí se podía y creamos la empresa Confepaz, que nació en abril de 2007, con 15 personas.

La empresa fue creciendo y la idea caló entre la población y hoy somos 27. Tenemos 17 máquinas y un gran futuro por delante… todavía no tenemos una sede, porque nos falta dinero para pagar el arriendo, pero trabajamos en equipo desde cuatro lugares diferentes.

Hemos sacado toda clase de ropa: faldas, blusas, pantalones, camisas, sudaderas, uniformes de colegio, chaquetas ovejeras, jeans… de todo, pero queremos sacar nuevos productos y seguir creciendo.

Familias que salen adelante

Toda la familia se ha ido contagiando del arte de la confección.
Familias salen adelante

Las esposas de todos los socios, incluida la mía, también se han puesto a coser para ganarse un dinero, y claro, mis compañeros y yo no nos podemos negar a enseñarles. La verdad hay mucha disponibilidad de las familias, pero no tenemos el espacio para darles a todos la oportunidad de trabajar.

Pero cada día vamos mejorando y tal vez más adelante podamos vincularlos, ahora ya sabemos cómo organizarnos mejor, hace pocos días recibimos asesoría jurídica, de Carolina Fandiño una de los donantes del Banco de Tiempo. Ella nos enseñó cómo se conforma una cooperativa y también a replantear los estatutos de la empresa para inscribirla legalmente ante la Cámara de Comercio.

Yo les digo a ustedes colombianos, que mi cooperativa es muy pequeña, solo son 27 trabajadores, pero tenemos conocimientos y muchas ganas de salir adelante, de crecer, de tener un futuro próspero.

Quiero que fijen sus ojos en los proyectos de la población desmovilizada.Yo hoy estoy luchando por sacar adelante a 27 familias, para que tengan mejor calidad de vida, que es el sueño anhelado desde que uno se desmoviliza; pero también, se los aseguro, hay otros proyectos, otras personas que necesitan de ustedes… de los profesionales de Colombia.

Agradezco a todos ustedes que tienen mayor preparación y proyectos grandes, les agradezco que miren un poco atrás a quienes quieren llegar a ser tan grandes como ustedes; para que nos brinden cualquier ayuda, porque para nosotros cualquier nuevo conocimiento es provechoso para poder crecer.

Muchas gracias”.

Destacado:

A Junio de 2008, con una inversión de $2.178 millones de pesos, la ACR ha financiado 202 planes de negocios, los cuales generan 865 empleos potenciales.

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