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SALA DE PRENSA - ALTA CONSEJERÍA PARA LA REINTEGRACIÓN
CRÓNICAS DE LOS PARTICIPANTES


Historias Exitosas

Con mucho sabor…

Diego Piriache

"Su especialidad son las sopas y no le gustan que queden ni muy aguadas, ni muy espesas. Según él, a uno sopa no le puede faltar el cilantro."

A unos 20 pasos del restaurante, muy cerca de una aromatizada cerca natural de pino, está la parrilla del club. Este pequeño espacio de ladrillo es el territorio de Diego Piriache, quien con la velocidad que solo da la experiencia prepara en menos de cinco minutos una mojarra frita, unas costillas de cerdo y una carne punta de anca término ¾. Desde ese diminuto espacio al aire libre, Diego puede atender parrilladas hasta para 1.200 personas, si se trata de eventos especiales. “No me gusta cocinar para pocas personas”, comenta Diego.

Este participante del proceso de reintegración, de 30 años y oriundo del Casanare, llegó al club tres años atrás, cuando un instructor que le dio clases de cocina en el Sena en el 2003 lo llevó a trabajar con él. Empezó lavando platos, pero gracias a su disciplina fue ascendiendo pasando por cargos como auxiliar de cocina, almacenista y parrillero. Incluso, cuando el chef principal renunció, Diego estuvo a cargo la cocina durante 1 año. Desde esa posición coordinaba un equipo de 10 personas y atendía todo tipo de eventos. “Lo más complicado es manejar gente, pero fue bien en ese puesto y hasta los clientes me llamaban para felicitarme.”

Si bien ya tiene buena experiencia, es consciente que debe seguir capacitándose, por lo que al terminar su jornada de trabajo sale rumbo a Cafam, en donde estudia Preparación Profesional y Negocio de Alimentos, gracias a la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración. Allí ha aprendido cocina internacional, criolla, y fundamentos administrativos. La comida internacional ha logrado conquistar su corazón y sueña con montar un restaurante de esta especialidad. La paella española pone a sus clientes a chuparse los dedos.

El reloj marca las cuatro de la tarde, lo que indica que su jornada de trabajo terminó. Diego se sienta, toma un respiro y más relajado comenta que cocina desde los 8 años, época en la que ya preparaba arroz con yuca. Hace seis años se desmovilizó y llegó a Bogotá en busca de una nueva vida. Confiesa que al comienzo la situación no fue fácil, en especial porque su estómago estaba acostumbrado a desayunos ‘trancados’ con sopa y seco. En ese entonces llegó a un albergue del Ministerio del Interior, en donde sacó a relucir sus habilidades culinarias y se convirtió en el cocinero del lugar. Ahora la situación es diferente. Ya está acostumbrado a la vida en Bogotá, tiene una familia a su lado y un trabajo estable.

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