Historias Exitosas
Carmelo Piña descongeló su vida
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En un día normal Carmelo y su equipo de trabajo hacen cerca de 150 deditos de queso. La clave de estos, su producto estrella, es que utiliza queso costeño que es más duro y no se deshace. |
Es un negociante innato y eso de ser empleado poco va con su forma de ser. Tuvo un restaurante en Tolú, vendió todo tipo de mercancías y hasta montó un puesto de frituras. Ahora, en compañía de su familia, Carmelo Piña tiene una microempresa de pasa bocas congelados y acaba de incursionar en la pastelería. Nunca es tarde…
Con 67 años de edad, Carmelo Piña es la cabeza de una dinastía familiar compuesta por 9 hijos y 32 nietos. A diferencia de muchas personas de su edad, sus días no se limitan al vaivén de la mecedora, la brisa y un esporádico saludo afectuoso de un vecino, aunque no puede negar que disfruta cuando se sienta a descansar en frente de su casa. Cuando no tiene el traje de vecino amable y respetado, se pone el de panadero para dedicarse a la microempresa de pasa bocas congelados y panadería que tiene en compañía de su familia.
Con delantal, tapabocas y gorro se para en frente del mesón metálico que tiene en su casa y amasa pacientemente durante unos cuantos minutos la materia prima que luego se convertirá en deditos de queso. Actualmente tiene en su catálogo de productos deditos de queso, empanadas, carimañolas, galletas, tortas y postres, entre otros. Los que más demanda la gente son los deditos de queso cuya bandeja de 12 unidades vale 3.000. La clave de los deditos es que utiliza queso costeño ya que es más duro y al fritarlo no se deshace.
Carmelo y su equipo de trabajo, conformado por su esposa, uno de sus hijos y su nuera, laboran de 8:00 a.m. a 12:00 m. en la fabricación de las piezas. En un día común y corriente sacan una producción de 150 deditos de queso. Si hay pedido la cifra puede subir a 500 e incluso 1.000.
Como todo buen cocinero Carmelo tiene sus truquitos pero hay uno al que él le atribuye la calidad de sus productos: “No les echo levadura porque se esponjan y así quedan de mejor calidad. Recuerda que empezó en su micro empresa luego de regresar de Tolú, en donde estuvo radicado varios años y tenía su propio restaurante. Lo suyo siempre había sido el trabajo independiente y hasta comercializó mercancías procedentes de Maicao pero por seguridad decidió dejar el negocio.
Posteriormente, su espíritu emprendedor inició otro negocio: un puesto de venta frituras. Con una carta popular conformada por empanadas, carimañolas y deditos, Carmelo se hizo cargo de la cooperativa del Colegio Antonio José Sucre. Si bien el negocio tenía buen movimiento, se le vino a la cabeza que era más rentable distribuir sus productos congelados así no necesitaba tener un local y además se ahorraba el aceite.
Cuando llegaba a los 56 años, en el año 2001, dejó de lado su naciente negocio para ingresar al Bloque Córdoba de las Autodefensas Unidas de Colombia por necesidad económica. Cuando muchos piensan en su retiro, Carmelo estaba iniciando una nueva etapa de su vida. Durante los años que estuvo en el grupo armado siempre estuvo alejado del campo de batalla. Su labor era hacerlas compras para el hospital de las AUC ubicado en Ralito.
Pocos sabían de su vinculación con el grupo armado ilegal “La gran mayoría se enteró cuando me vieron en televisión, en el 2005, en la desmovilización masiva”. Incluso su esposa fue parte de ese grupo de incautos, y solo hasta un año después de estar en el grupo supo de sus actividades.
Carmelo entró al proceso de reintegración liderado por la Alta Consejería para la Reintegración y se puso como objetivo sacar del congelador el proyecto que había amasado años atrás. Se dedicó a tomar toda clase de cursos y son tantos que ya no los recuerda, razón por la cual tiene que sacar la agenda en donde tiene anotados todos y cada uno: de emprendimiento, venta y comercialización, manipulación de alimentos, panadería y pastelería y dulcería típica. Todo va por el mismo camino: la cocina. Con algo de humildad reconoce que sus talentos no se limitan a los pasa bocas y su especialidad son las carnes guisadas, el mondongo y el sancocho de gallina.
Gracias al apoyo de la ONG Mover obtuvo un apoyo económico pudo adquirir una mesa, estufa y materia primas para darle un nuevo empuje a su negocio. Y con los conocimientos adquiridos en los cursos de la ACR amplió su portafolio de productos incluyendo tortas, galletas y pudines.
Hoy en día su negocio opera en los barrios El Laguito, El Poblado, Buena Vista y Sucre gracias a una red de familiares y allegados que hace las veces de distribuidores. Ya gestionó la solicitud ante la Unidad de Reintegración Económica de la ACR y con la ayuda del área de Planes de Negocio solicitó una máquina cilindradora que le permitirá amasar panes y galletas en un volumen mayor y en menos tiempo.
Carmelo no se puede quedar quieto, razón por la cual está validando su bachillerato y ya va en noveno grado, curso que espera terminar en enero. Manifiesta que es el más viejo del salón pero que eso no lo molesta, al contrario, todos los respetan igual que en su barrio. Carmelo no deja descansar su mente de negociante y continuamente piensa en crecimiento y expansión. Carmelo todavía tiene cuerda para rato.
Sobrantes
Si bien su negocio iba creciendo, él sentía la necesidad de aumentar sus ingresos y por razón recurrió a Salomón Feri, conocido como ‘08’, a quien había conocido años atrás en Tolú cuando tenía un restaurante. Feri era un importante líder paramilitar de Córdoba y era el encargado de la parte médica y en donde operaba el hospital de las AUC. A este lugar llevabana los heridos de las zonas de Sincelejo, Medellín y Norte de Santander.
Su clave: No le echa levadadura,que esponja pero a èl no le gusta porque asì queda de mejor calidad. Ahora vende en El Poblado. Tiene unaproducciòn diaria de 200 unidades y solo congelados. En los guarapos no le sirvió porque le devolvìan loq ueno vendía y ese sistema no era tan bueno.
Carmelo Piña
Barrio Sucre 63 años, de Sincelejo.
Tiene 9 hijos, seis hombres y 3 mujeres y 32 nietos. Estuvo en el Bloque Còrdoba, entrò en 1990 con el comndante Cero 8.
Nació en Sincelejo pero se fue a Montería en 1970. Luego e el 82 regresò a Tolú y allá estuve Tneía negocio en Tolù, un restaurante pero se vino abajo cuando mataron a Gcha ya que èl tenía 22 cabañas allá. Uno no eìa a Gaha por allá pero èl mandaba a su empleados de vacaciones.
Estuvo en Tolú hasta el hasta el 93 y luego volvió a Montería y se dedicó al negocio de los pasabolas congelados. Tambièn iba a Maicao a llevar mercancía, eldctrodpmèsticos, sillas. Le iba bien pero se comunicó con el 08, quien había sido teniente en Toù de la policìa y lo habían retirado. Él medijo que me fuera para allà con èl.
Cuando entrè se fue a Ralito, a 3 horas deMontería, vía Tierra Alta donde quedaba el hospital de los paras. Cero Ocho me dijo que me encargara de de hacer las compras. En esa època en el hospital había 70 mochos y era cerca de la casa del Cero Ocho, una casa grande donde había muchos paramilitares. Ahí llevaban los enfermos de Sincelejo y Medellín, tambièn de Norte de Santander. Ahí cuidaban a los enfermos, había médicos y les ponían proétesis.
Carmelo era el encargado de la bodega, de la comida, de la despensa, palos y machetes. Ahí uno conocia de saludo a Don Berna, Mancuso, Macaco. El Vecino.
Nunca estuvo en combates porque entro a los 56 años. Entré por cuestiones económicas, me pagaban 550.000 y cuando tenía que hacer las compras le daban una comisioòn. Aveces tenía que ir a Tierra Alta. A veces le daban el 10% de toda la compra.
Su familia se quedó en Montería. Señora le dio susto NOhora Catalina Solano. Yo nunca le dije que me iba a ir. Le dije que iba a ver al comandante Salomón Feri, al año le dije que estaba con los paras.
A Carmelo le gustaba el trabajo. En un mes normal se podìa lelgara poner 1.000.000. Con eso arreglè a la casa donde lleva 38 años. La construcción es mía pero el terreno es de mi señora. Le gustaba estar enl os paras “sobre todo por el respeto que me tenían los rasos. Pacticamente era el segundo del Cero Ocho. Èl me consultaba bastante. Èl tenía un negocio, una arrocera, cria de marranos, gallera. El era el encag4ado de sanidad y de l hospital. Todo eso era en Ralito, en la Finca donde se cultivaba maiz, arroz y plátano.. L agente me decìa Carmelito.
El hospital tenía una casa para 8 personas. El director del hos`pital era un mèdico de apellido Teherán. El peligro era cuando la guerrilla estaba cerca. Tocaba dormir con zapatos y tner el carro listo para salior. Se la pasaba con el Cero Ocho.
Yo no me quería desmovilizar. Mucha gente no sabía que yo estaba ahí hasta que me vieron en la tv en el 2005 enla desmovilizaciòn. Su esposa no le dcíanada porque bàscaimente se dedicaba alas compras.
Se regresóa su casa y reactivó su empresa de congelados que ya tenía desde que estaba en Tolú. Empezó con empanadas, deditos, carimañola, deditos de carne o queso en 1994. Lo primero que hizo fue cogerla cooperativa del Colegio Antonio José Sucre. Vendía fritos con su esposa e hijos Después incursionó en el negocio de pastelería de tortas, galletas, pudines.
Le gusta la cocina, en su casa lo hace. Carnes guisadas, mondongo, sancocho de gallina.
Ahí empezó su reintegración y par eso sca su agenda en la que tiene apuntados tos y cada uno de los cursos que hizo. Criminón (no al crimen y cuestiones sicocosianeles) Establecimiento del ptrabajo en producción eficiente. Emprendimiento. Determinantes ocupacionales. Venta y comercializaciòn. Manipulaciòn de alimentos. Panadería y pastelería. Dulcería tìpica (cacadas, panelitas, bocadillo)
Mover me dio materiales para la industria: mesas, estufa y materia prima. Le empezaron a hacer pedidos. Vendía a 2.000 la bandejita de 12. Empezó en el 2000 con su señora, su hijo y su nuera. Hace màs o menos 20 bandejas diarias surtidas. Las vendía en el barrio, en el colegio Sucre, en tiendas y en puestos de guarapo.
Su clave: No le echa levadadura,que esponja pero a èl no le gusta porque asì queda de mejor calidad. Ahora vende en El Poblado. Tiene unaproducciòn diaria de 200 unidades y solo congelados. En los guarapos no le sirvió porque le devolvìan loq ueno vendía y ese sistema no era tan bueno.
Hoy distribuye en el barrrio el laguito (hija), el poblado (suegra de un hijo), Buena vista (cuñada) y Sucre (èl). Por loo general empieza su jornda a las 8 a.m. pero cuando hay volumen a las 6:00 ya està amasando. Ahora en la industria estàn la señora, hijo y señora de su hijo. JOrnda normal de 8 a 12 depende del pedido.
Lo que màs se venden son los desitos de queso. Tambièn hceempanads hawaianas.
Está a la espera de la cilindradora para amasar con una màquina especializada. Solicitó dos millones y la cilindradora vale 1.750.000. Esto es màs que todo para panes y galletas. Tambèn le distribuye a la ACR para eventos y cumpleaños. El negocio le deja libre 400.000 dividido entre cuatro. Ahora empieza ampliar mercado y tener 1 o 2 trabajadores màs. Quiero extenderse al P5.
Tortas 2.000 galletas 12x2.000. Los cursos que ha tomado con la ACR le han ayudado mucho para mejorar todo lo que tieen que ver con panadería y dulcería. También está validando bachillerato en el Valencia Villegas. En enero acaba 9. El màs viejo soy yo pero me respetan y nadie se mete conmigo. Ahora està tranquilo e suc asa, en su mecedora, dice que la situación por donde estuo ante está complicada porla inseguridad. La guerrilla se quiere meter a la zona.
Las de empanadas y carimañola son de 8 y ahora valen 3.000. Se le ocurrió recurrir a los congelados porque había necesidad de fritar.