Ángel, un estudiante emprendedor
Ángel Eduardo Díaz, participante del proceso de reintegración en Cúcuta, ha sido seleccionado como nuevo ganador del Fondo Emprender por su negocio: la producción de tilapia en estanques piscícolas portátiles, en el municipio del Zulia.
El Fondo Emprender fue creado por el Gobierno Nacional para financiar proyectos empresariales provenientes de aprendices, practicantes universitarios o profesionales que no superan los dos años de haber obtenido su título; y que integren los conocimientos adquiridos en sus procesos de formación en la creación de nuevas empresas.
Ángel nació en el municipio de Cucutilla (Norte de Santander), en 1975. Su padre se dedicó toda su vida al campo y su madre al hogar. Cuando Ángel cumplió cinco años de edad, se trasladaron al municipio del Zulia, ciudad en la cual este colombiano tuvo que soportar duras batallas desde sus primeros años de vida.
Comenzó su trayectoria laboral, al igual que su padre, recogiendo y comercializando café. Siempre ha estado enamorado del campo: “es el mejor de los lugares para la productividad y para construir un hogar, un símbolo de paz”, dice Ángel.
Luego trabajó como vendedor de frutas durante varios años y gracias a las casas de químicos, aprendió muchas de las propiedades que pueden mejorar las cosechas. Fue así como, poco a poco, fue construyendo un soporte económico que se derrumbó tras las frecuentes discusiones con su compañera sentimental, con quien tiene tres hijos.
Las peleas lo afectaron a tal punto terminó en las filas de las Autodefensas. Allí, buscando evadir los problemas
familiares, aprendió que tener un fusil encima es ser prisionero de uno mismo; enseñanza que se reafirmó a partir de su desmovilización.
“El proceso de reintegración a la vida civil, guiado por el Gobierno Nacional, no es perfecto pero los participantes son quienes finalmente deben transformarlo en algo que marque sus vidas y los llene de oportunidades para corregir y reconciliarse con la comunidad”.
Ángel nunca pensó que el hecho de desmovilizarse le traería todas estas oportunidades en el campo educativo y psicosocial, oportunidades que ha exigido al proceso y que igual aprovecha. Confiesa que su primera maestra fue su abuela quien se dedicó a la docencia y quien siempre le recordó la importancia de la educación, sus beneficios y sobre todo la responsabilidad que se debe asumir frente a ella.
En repetidas ocasiones se vio obligado a abandonar sus estudios, pues las condiciones económicas de su hogar no le permitían tener una permanencia en las instituciones educativas, hasta lograr terminar su bachillerato en la ciudad de Cúcuta, a donde llegó luego de un desplazamiento provocado por la guerrilla.
En su proceso de reintegración encontró algunos obstáculos pues siempre estuvo interesado en poder ingresar al SENA y aprender, en especial, lo relacionado con la producción de especies menores, pero por falta de compromiso de algunos instructores se vio en la penosa tarea de escribirle al ex Presidente Álvaro Uribe Vélez, quien atendió su queja e inmediatamente gestiono la ruta de atención, para su vinculación técnica.
Su motivación por estudiar llegó a través de un programa de televisión llamado la finca de hoy, donde vio todo lo que se puede llegar a lograr con un buen proceso de capacitación.
Empezó como empírico y alcanzó pequeños resultados dentro de su vereda con la producción de peces, durante su proceso de capacitación técnica en producción pecuaria, el cual terminó en el municipio de Durania.
El SENA, teniendo en cuenta sus calificaciones y su desempeño en esta área, decidió brindarle la oportunidad para que se convirtiera en instructor, experiencia que desarrolló el año pasado.
Actualmente se encuentra terminando sus estudios como tecnólogo en acuicultura.
“El campesino debe vivir en mejores condiciones pero si no se capacita no sabe cuáles son las herramientas que le pueden brindar una mejor calidad de vida”, afirma.
Paso de ser alumno a docente, gracias a la credibilidad que tuvo en el proceso de capacitación, Ángel hace parte hoy día de los grupos de apoyo del SENA, para la producción piscícola y esto le ha permitido retornar a varios municipios, como el Tarra, el Zulia, Tibu, donde fue generador de violencia hace varios años, pero esta vez como instructor del SENA, lo que le ha permitido seguir su proceso como capacitador y a la vez tener un gesto de reparación y reconciliación.
“El SENA, sabe que es lo que yo hago y lo hago con propiedad”.
Ángel ha participado como apoyo en varios proyectos del SENA, hoy en día sus antiguos profesores lo llaman colega, y es considerado un docente por su dedicación y por su persistencia.
Eso no es todo. Recientemente presentó su proyecto en el cultivo de Tilapia, una propuesta nueva para la zona donde se encuentra radicado, en la que ha trabajado incansablemente, en jornadas que comienzan a las 6 de la mañana y terminan a las 11 de la noche.
Este año su propuesta fue seleccionada por el fondo y ya tiene claro que a su familia el año entrante le esperan mejores épocas. El fondo emprender le otorgara 149 salarios mínimos vigentes, Ángel debe aportar diez millones, pero cuenta con el apoyo de las personas que conocen su trabajo, finalmente la idea principal es demostrar resultados de todo su proceso educativo, recibir la condonación de este incentivo y brindarle la oportunidad a varias personas de trabajar.
“Hoy, le estoy retribuyendo a la sociedad de manera positiva parte del daño que cause, por eso, les recomiendo a a los participantes capacitarse. Si no nos capacitamos no somos libres. Hoy cambie el fusil por un marcador, hoy le ayudo a muchas personas con mis conocimientos en el área de piscicultura (…) Dentro de los grupos existen personas muy inteligentes pero no utilizan esa inteligencia para el bien de la sociedad. Dentro del proceso de reintegración pueden encontrar la oportunidad para reorientar sus acciones y sus ideas: Usted puede sacar al niño del campo, pero el campo del niño nunca”.