Un proceso que aporta al fortalecimiento de la ciudadanía responsable
Septiembre
En lo que va corrido del siglo XXI, las deserciones de combatientes a la lucha armada alcanzaron cifras que superan cualquier expectativa.
Son cerca de 50 mil personas las que hoy están regresando a la legalidad y esto configura un escenario totalmente distinto al que Colombia ha vivido en los últimos 50 años.
Nuestro país ha repetido varias veces experiencias de negociación y desmovilizaciones parciales en los que el Estado implementó, bajo la figura de la amnistía, modelos de reconciliación de los cuales aprendimos que ‘silenciar los fusiles’ no fue suficiente para transformar cuatro décadas de violencia insurgente.
Aprendimos la lección histórica y en esta nueva oportunidad que tiene el país para alcanzar la paz –que es quizá la más importante que tendremos en mucho tiempo–, el Gobierno Nacional está acompañando y apoyando a los desmovilizados en ese complejo proceso de convertirse en ciudadanos plenos.
Una de las herramientas principales para lograrlo es la educación, pues la escuela, y más adelante la academia, puede y debe formar a los ex combatientes en esos valores que componen el capital ético de una sociedad avanzada. La educación, además, les da los conocimientos para que en el futuro puedan generar sus propios ingresos en un mercado laboral que, como el nuestro, cada vez es más exigente. Y aporta a la construcción de ciudadanos formados en la comprensión de su historia, comprometidos consigo mismos y con la sociedad.
Saberse y sentirse ciudadano de una comunidad que reconoce la dignidad de todas las personas, que respeta las opiniones y creencias y que garantiza el goce de derechos civiles, políticos y sociales, motiva a los individuos a trabajar por ella. Por eso el proceso de reintegración en Colombia hace una intervención en comunidades que refuerza los lazos de pertenencia, de identidad, que son imprescindibles en una democracia sostenible.
Sin ésta adhesión resulta imposible responder conjuntamente a los retos que a todos los colombianos se nos plantean para que el país sea una potencia económica, potente en empleo, potente en protección al medio ambiente, potente en atención en salud, potente en educación, y también una potencia en solidaridad entre nosotros mismos.
Frank Pearl
Alto Consejero Presidencial para la Reintegración
República de Colombia