La estigmatización, un obstáculo para la paz
Marzo
En lo que va corrido del 2010, 398 miembros de los grupos armados ilegales se acogieron a los programas de desmovilización y reintegración a la vida civil del Gobierno Nacional, para apostarle a la paz y al desarrollo, 47 de ellos tomaron esta decisión en el Meta.
Durante los últimos ocho años, en esta región del país 2.077 colombianos han tomado la decisión de regresar a la legalidad, lo cual es un primer paso para la superación de la violencia y la transformación; pero seguimos anteponiendo el pesimismo ante la esperanza de construir la paz.
Las personas en proceso de reintegración siguen siendo señaladas por su pasado violento y se les culpa de actos delictivos como los cometidos por las bandas criminales dedicadas al negocio del narcotráfico, que están conformadas en un 89 por ciento por personas que nunca pertenecieron a grupos armados ilegales.
El llamado es a combatir el estigma desde nuestras casas, nuestras empresas y nuestras instituciones, con verdad y con justicia. De la población atendida en el Meta, solo 81 desmovilizados han sido capturados por incumplir el compromiso de mantenerse en la legalidad y 17 han muerto en enfrentamientos con la fuerza pública, lo que representa un índice de reincidencia el 5 por ciento.
En la actualidad, 1.252 personas le están jugando limpio a la paz y participan activamente en la ruta de reintegración; de ellos, 1.101 regresaron a las aulas para terminar primaria o bachillerato y 633 adelantan formaciones en los niveles semi calificado, técnico y tecnológico, además están desarrollando 73 iniciativas productivas.
A pesar de estos logros, muchos desmovilizados están encontrando grandes dificultades para construir proyectos de vida pacíficos y sostenibles en la vida civil. Y lo cierto es que el proceso de reintegración busca que estos colombianos no engrosen las cifras de pobreza y miseria en Colombia.
Por eso, la Alta Consejería Presidencial para la Reintegración ha promovido un ejercicio de cultura ciudadana que busca la reconciliación y la aceptación de los desmovilizados por parte de todos los metenses. Para ello, con una inversión de 813.672 euros, ha realizado intervenciones en ocho comunidades vulnerables que acogen a los desmovilizados en Villavicencio, Puerto Gaitán, Granada y San Martín.
Consideramos que con justicia, equidad y seguridad, y sobre todo, con la superación de la estigmatización, el Meta puede ser un territorio de paz, un lugar donde el turismo y la inversión nacional e internacional regresen también para traer progreso y desarrollo para todos sus habitantes.
Por Frank Pearl
Alto Comisionado para la Paz y la Reintegración