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SALA DE PRENSA - ALTA CONSEJERÍA PARA LA REINTEGRACIÓN

COLUMNAS DE OPINION - 2008
Mayo / Junio / Julio / Agosto / Septiembre

Apoyo a la Reintegración

Junio


Frank Pearl, Alto ConsejeroA medida que avanza y se consolida el proceso de reintegración en Colombia, las soluciones de impacto inmediato, que se tomaron en un primer momento para atender a esas decenas de miles de colombianos que decidieron apostarle a la desmovilización, deben ser sustituidas por las directrices que la Alta Consejería para la Reintegración trazó en su política para propiciar las grandes transformaciones que esperamos 43 millones de colombianos.

Uno de los cambios importantes lo estamos implementando en la actualidad y es el esquema de apoyo a la reintegración que reemplaza a la ayuda humanitaria, modelo que favorecía a algunos participantes con un estipendio mensual que podía llegar hasta 895 mil pesos, lo cual además de ser insostenible para el Estado colombiano es injusto con las poblaciones menos favorecidas. Y nuestra política está cimentada en la equidad y en la libertad con responsabilidad.

La nueva medida exige a los participantes compromiso, asistir tanto a las actividades psicosociales como a los cursos de formación académica y formación para el trabajo, para recibir un monto máximo de 400 mil pesos, un poco menos del salario mínimo legal vigente por el que muchos colombianos, que han escogido la ruta del esfuerzo y del respeto a la constitución y a las leyes, deben realizar jornadas laborales de ocho horas diarias, incluso más.

Detrás de esta estrategia se persigue que los participantes, con la ayuda de los psicólogos de la ACR y de la oferta educativa, se conviertan en buenos ciudadanos, en buenos esposos, en buenos hijos, y que al mismo tiempo, adquieran las habilidades laborales que les permita en un futuro tener opciones reales de desarrollo económico en la legalidad.

Dado que el proceso de reintegración es diferente para cada persona, de acuerdo a su perfil, ya no tiene un tiempo límite de dos años. Se extiende hasta que el participante pueda reintegrarse efectivamente en la sociedad. Con este cambio las personas que se desmovilizaron antes del 2003 pueden volver al programa. Esto, sin duda, es uno de los grandes beneficios que llegan de la mano del Apoyo a la Reintegración.

En la legalidad, además, tienen derecho a la salud y la educación, al acompañamiento psicosocial, la formación académica, la formación para el trabajo y posibilidades de empleo o de hacer un negocio rentable. En los grupos armados al margen de la ley, eventualmente pueden recibir más dinero, pero el costo es muy alto y ellos lo saben. Pierden la libertad, la familia, incluso, llegan a perder una extremidad o la vida.

A pesar de esto el cambio en la política genera resistencia entre algunos participantes. Nosotros no podemos generarles falsas expectativas ni hacerles promesas que no podamos cumplir, pues esto fomentaría la reinserción en los grupos armados al margen de la ley. Y el costo social sería muy alto para el país.

Lograr que esas 34.067 personas que actualmente estamos atendiendo, y los que recién inician el proceso de reintegración, comprendan el cambio, lo acepten y cumplan con esa promesa que le hicieron al pueblo colombiano de no volver a ser los protagonistas de la violencia. El reto es enorme pero estoy seguro que ustedes con sus grandes cualidades personales y sus altas capacidades profesionales conquistarán este desafío y se convertirán en una pieza clave en la construcción de la paz en Colombia.

Frank Pearl
Alto Consejero Presidencial para la Reintegración
República de Colombia

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