Reintegración basada en comunidades
Agosto
Colombia está desarrollando una estrategia de reintegración basada en comunidades, que es considerada toda una innovación en procesos de DDR en el mundo; es única en su implementación, porque se realiza mientras siguen activos algunos grupos armados al margen de la ley, y por sus tres fundamentos: sostenibilidad, enfoque a largo plazo y participación de la comunidad.
Es sostenible porque a través de la educación y capacitación para el trabajo, las personas desmovilizadas y sus familias adquieren las herramientas necesarias para salir adelante.
Además, de manera paralela, fortalecemos las instituciones locales para que puedan participar activamente en el proceso. Así contribuimos, además, a amar el tejido humano en las comunidades receptoras para facilitar el retorno de los excombatientes.
El enfoque a largo plazo nos permite diseñar rutas personalizadas en las que cada desmovilizado recibe la atención indispensable para convertirse en un ciudadano autónomo, y así aportamos en la construcción de soluciones que permitan superar los problemas estructurales de inequidad y pobreza que viene arrastrando el país desde hace décadas.
Por último, en cada decisión que tomamos incluimos a la comunidad. Promovemos la reparación, la reconciliación y las iniciativas de desarrollo socio-económico en las comunidades receptoras para que estas tengan la voluntad y la capacidad de aceptar a las personas y familias que han optado por la paz.
Bajo estos tres principios rectores, el proceso de reintegración en Colombia se enfoca en capacitar y transformar a las personas desmovilizadas y, simultáneamente, reconstruir las familias e incrementar la capacidad social y económica de aceptación en las comunidades receptoras.
Desde agosto de 2002, más de 46 mil personas (de las cuales aproximadamente 2.300 son menores), se han desmovilizado en Colombia. De estas, 31,671 personas dejaron las armas como resultado de las negociaciones de paz que sostuvo el gobierno nacional con algunos grupos de autodefensas. Cerca de 10 mil eran de las FARC, y el resto del ELN y de grupos paramilitares.
En la actualidad, un promedio de 10 personas están abandonando los grupos armados al margen de la Ley, particularmente de las FARC. Tras su desmovilización, durante varios meses, estos colombianos quedan bajo la protección del Ministerio de Defensa Nacional y luego ingresan al proceso de reintegración diseñado por la ACR.
El proceso colombiano de DDR es complejo por varias razones. No todos los grupos terroristas han entregado sus armas, lo que impone desafíos adicionales, debido a la amenaza que esta población recibe de parte de sus grupos de origen y de las bandas delincuenciales que intentan reciclarlos en las organizaciones al margen de la ley.
En la gran mayoría de experiencias de post-conflicto internacionales se demoraron años, incluso décadas, después de que las armas fueron silenciadas o los dictadores fueron derrocados para empezar a hablar de reparación y justicia. En Colombia estamos haciendo historia porque este proceso de paz está combinando, al mismo tiempo, la política de seguridad democrática, un proceso de DDR, aplicación de la justicia y reparación efectiva de las victimas.
En la ACR creemos que para la consolidación de la paz sostenible en Colombia es indispensable proveer a la población desmovilizada oportunidades para desarrollar habilidades y capacidades necesarias para la reintegración social y económica. Minimizar el riesgo de re-reclutamiento es una prioridad ya que estamos compitiendo contra grupos armados al margen de la Ley que manejan narco-dólares.
Sin embargo, nuestro proceso de reintegración aun tiene fallas y retos que tienen que ser enfrentados. Nueve de diez personas desmovilizadas en nuestro proceso son hombres jóvenes con poca o sin educación, que normalmente tienen una familia para sostener. Este perfil los pone dentro población vulnerable que requiere asistencia y monitoreo constante para evitar el riesgo de que vuelvan a caer en la criminalidad.
El mantenimiento de los servicios que proveemos requiere muchos recursos financieros y humanos, además de capacitaciones especiales para nuestros profesionales que a veces no se encuentran en Colombia ni en otras partes del mundo. Cooperación en todos los niveles es un factor clave para el éxito, y es por eso que entidades públicas y privadas, ONG, fundaciones y agencias de cooperación internacional juegan un papel importante en el proceso.
Las experiencias positivas y negativas de DDR en Colombia pueden contribuir a la colección de experiencias internacionales sobre este tema. Nuestras puertas siempre están abiertas para compartir nuestras lecciones aprendidas y recibir retroalimentación de nuestros esfuerzos.
El conocimiento que estamos adquiriendo sobre este complejo proceso es de gran valor para Colombia y para otros procesos de reintegración en el mundo, es por esto que creemos que es supremamente importante que compartir nuestra experiencia.
Frank Pearl
Alto Consejero Presidencial para la Reintegración
República de Colombia