Francois Zimeray
Francois Zimeray, Embajador de los derechos humanos de Francia, dice que vino al país para conocer la realidad colombiana.
‘El programa de reintegración es audaz y visionario’
Por: Guiovanna Fuentes
Estuvo por primera vez de visita en Colombia. En un viaje relámpago. Pero a pesar de su corto tiempo, se reunió con importantes representantes de los estamentos nacionales tanto gubernamentales como privados.
Este socialista, conocido en su país por su iniciativa de incrementar el monitoreo de los fondos europeos que fluyen a manos de la Autoridad Palestina, refleja su personalidad y sencillez en esta corta frase, que expresó durante uno de sus encuentros con las víctimas del conflicto: “para poder salir adelante, las personas deben ser reconocidas y llamadas por lo que ellas son".
Francois Zimeray, el Embajador, para los Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores de Francia, vino a Colombia para conocer de primera mano la realidad colombiana, después de la liberación de Ingrid Betancourt.
En diálogo con el boletín interno de la ACR, el diplomático, destacó la innovación del programa de reintegración que avanza en el país, tras señalar “que es audaz, y necesario para la reinserción”. Destacó la creatividad en la implementación de esta iniciativa que apunta a consolidar la reintegración a la vida civil de los excombatientes. Aunque admitió que es un proyecto exigente, que conlleva situaciones difíciles.
¿En materia de la aplicación de las normas de derechos humanos en Colombia que impresión se llevó?
Observé, esquemas interesantes que sirven para tratar los problemas actuales difíciles y complicados frente al tema del desplazamiento forzado, como la resolución de conflictos, en la sociedad.
Específicamente los esfuerzos que realiza la Comisión Nacional para la Reconciliación y Reparación a las Víctimas, CNNR. Tuve una entrevista interesante con Eduardo Pizarro y con Carlos Franco, director del Programa Presidencial de Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario de la Vicepresidencia de la República, donde pude aproximarme a la estrategia del estado colombiano en materia de derechos humanos.
También sostuve un encuentro con Luís Alfonso Hoyos, de Acción Social, quien me presentó la política social desarrollada en esta Nación.
Por otro lado, compartí dos días con organizaciones sociales, ong’s, y víctimas del conflicto, las cuales fueron sometidas a condiciones inhumanas, que afectaron profundamente sus vidas.
¿Qué percepción se llevó del programa de reintegración?
Después de haber pasado dos días con asociaciones y particulares que han sido víctimas de desplazamiento, que han vivido cosas terribles en sus vidas, me reuní con el señor Pearl, quién me presentó de manera general la política de reintegración.
El diseño de este programa me pareció audaz y necesario para la reinserción. Es un programa exigente, desarrollado por gente creativa y concebida por personas visionarias y generosas. Me parece un tema apasionante ver que el problema de la reintegración esta tratado desde diferentes perspectivas, al mismo tiempo.
¿Qué temas se trataron durante esta reunión?
En este diálogo, le indague sobre las diferentes percepciones que tiene la población sobre el programa y de los posibles sentimientos de injusticia que pueden generar entre las víctimas cuando el objetivo del programa es restablecer la paz y la justicia.
Hay muchas paradojas al interior incluso del programa, es un camino difícil que conlleva riesgos. Hay muy pocos estados en el mundo que han hecho una apuesta como la colombiana.
Por eso a mis interlocutores colombianos, les quiero enviar mis cumplidos, y animarlos porque encontré que el procedimiento es verdaderamente ejemplar.
¿Qué diagnóstico tiene sobre los derechos humanos en Colombia, después de estas reuniones con los diferentes representantes de la sociedad?
Obviamente que una semana, no es suficiente para entender la problemática y entender todos los procesos. No quiero parecer un especialista de la situación colombiana. Pero de lo que observé, me di cuenta de que hay una situación de contrastes por un lado, hay un alto nivel de exigencia de la sociedad y por el otro lado, graves problemas sociales que persisten.
También encontré una gran calidad de escucha y un interés real de las instituciones por mejorar. Quisiera que algún día la acción de las fuerzas armadas, que es una entidad respetable, tenga como objetivo hacer coincidir la realidad del papel con la realidad del terreno.
¿Qué quiere decir con esto?
Como recomendación personal, aunque debo aclarar que no tengo una visión total del conflicto, quiero decir que cuando uno observa la geografía colombiana, se tiene la impresión que el 80% de los habitantes habitan en un espacio limitado, algo parecido a un archipiélago sobre un océano verde y azul. Es decir una mezcla de selva y mar. Acá hay dramas terribles, que suceden en este archipiélago.
Tal vez al final de los años se desarrolle una cultura, en la que en los pueblos alejados, en las montañas, la gente sea sensible de todo lo que pasa a su alrededor